martes, 1 de diciembre de 2009

De la corrupción a la globalización



No queda duda alguna que la década del 90, y con el los gobiernos menemistas, produjeron un cambio completo y rotundo en la Argentina.
Asumía la presidencia Carlos Saúl Menem, seis meses antes de lo establecido. La hiperinflación que sacudía al gobierno del radical Raúl Alfonsín, y las presiones ejercidas por sectores cercanos al electo futuro presidente, habían llevado a este a tomar las riendas del barco, antes de lo pactado, iniciando así su presidencia con el mote de salvador.
Desde un primer momento y sin avergonzarse en lo más mínimo de cambiar absolutamente lo prometido en su campaña electoral, Menem llevó a cabo una completa transformación de la economía del país. Privatizando gran parte de las empresas estatales de servicios y transporte.
Con los miles de millones de dólares que el gobierno recaudó en esos primeros años plagados de ventas incontrolables, y en gran medida corruptas, el gobierno menemista pudo controlar y hacer desaparecer la inflación. Además de lograr recaudaciones record. Pero todos estos beneficios se llevaron a cabo, suprimiendo al mínimo el control estatal, y lo que era “pan para hoy” sería “hambre para mañana”.
En el texto escrito por Mario “Pacho” O’Donnell, y titulado “El gran transformador”, que sería además utilizado como prólogo en la autobiografía de Menem. Se lee una defensa acérrima del escritor, al régimen conducido por el riojano. Y postula como los principales éxitos del gobierno menemista, la alta recaudación, lograda ya sabemos a que precio, y la capacidad de transformación que llevó a cabo en su mandato. Obviando claramente, que estos cambios perjudicaron a la mayoría de la población, e incrementaría como nunca la brecha entre ricos y pobres.
Con argumentos insólitos como que el “errar es humano”, y que Menem no podría controlar a todos sus dirigentes, O’Donnell intenta excusar los incontables casos de corrupción en los cuales el menemismo se vio incluido.
Sobre este último tema, vital durante el menemismo, el escritor Osvaldo Soriano, en su breve cuento “Vuelta a Casa” y Gabriela Cerutti, en su texto “Hijo E’Tigre” basan sus relatos, principalmente Soriano, quién realiza además una crítica hacia los medios de comunicación de la época, y las personalidades de la farándula que fuertemente conectadas, al gobierno menemista, vieron acrecentar sus cuentas en aquellos años. Demostrando en la prensa una exhaustiva ostentación de su dinero, mientras en las calles crecían las colas de desempleados.
Cerutti por su parte adelante en su relato, la caída del menemismo, a pesar de que a este aún le restaran tres años de gobierno. Debido a los casos de corrupción, y la cada vez más hiriente desocupación, que parecían no tener fin. Por el contrario, lo que si estaba llegando a su finalización era el poder de Menem. Luego de que osara intentar una re reelección, la cual fue obviamente absolutamente imposible. Solo le quedaba al riojano terminar su presidencia lo más dignamente posible.
Así es que luego de haber producido cambios fatales, y hasta el momento irreversibles (la mayoría de las empresas privatizadas siguen en manos extranjeras, salvo excepciones en el rubro de transportes), la década infame del gobierno menemista llegaba a su fin, y con ella comenzaría un nuevo siglo y milenio, que encontraría a la sociedad argentina globalizada, y con ideales altamente modificados. Tales como la desconfianza y el descrédito en los políticos, la negativa imagen del poder judicial, y la naciente credibilidad en los medios de comunicación de final de los 90, que les dejaban salir a la luz los casos de corrupción menemistas. Al respecto Rosendo Fraga realiza en su relato “La sociedad cambia” un análisis pormenorizado de estas modificaciones en el conjunto de la comunidad. Graficando todas estas transformaciones del pensamiento argentino en los noventa.

Ignacio Gordillo Fernández

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