
En marzo de 1993 y luego de que la cantidad de empleados disminuyera considerablemente en los últimos años, la empresa Organización Fabril Argentina (OFA) debido a su declaración de quiebra, se ve obligada a cerrar sus puertas. Con el cierre de esta fábrica ubicada en la localidad de Villa Elisa, (partido de La Plata) se terminaban más de treinta años de labor ininterrumpida.
OFA había sido fundada por el italiano Dino Rocco a principios de los sesenta, cuando una oleada de extranjeros provenientes de dicho país europeo pobló las calles de Villa Elisa. La fábrica era una metalúrgica especializada en la producción de motores para lavarropas, y logró con el correr de los años establecerse de manera importante para la región, ya que llegó a emplear a mil trabajadores, generando un impacto vital en la economía de la localidad.
El cierre de esta sencilla fábrica barrial, deja entrever a las claras el fuerte impacto que originaría en toda la producción industrial argentina, las reformas impuestas por el naciente estado neoliberal del menemismo.
El ex gobernador de La Rioja, una de las más pobres del país, el doctor Carlos Saúl Menem gana las elecciones presidenciales de 1989 al vencer por más del 15% al candidato radical Eduardo Angeloz. Desde un primer momento para paliar la hiperinflación del 200 % que el gobierno en crisis de Raúl Alfonsín le entregaba, el nuevo presidente decide dar marcha atrás con sus promesas electorales, y el tan mentado salariazo nunca se lleva a cabo. Por el contrario y luego de plegarse al Consenso de Washington, Menem logra aprobar en un congreso devastado, tres leyes que serían vitales para el afianzamiento y la posible ejecución de esta nueva política economía (el neoliberalismo). La primera era la ley de Emergencia Económica mediante la cual suspendía todo tipo de subsidios, y autorizaba el despido de empleados estatales. La siguiente era la Ley de Reforma del Estado, a partir de la cual declaraba la necesidad de privatizar una extensa listas de empresas estatales. Y por última la ampliación de los miembros de la Corte Suprema, sumando cuatro jueces nuevos, con estos el gobierno se aseguraba la mayoría y ahuyentaba cualquier tipo de reclamo que se hiciera por las reformas.
Con estas leyes de reforma económica en vigencia el gobierno menemista inició sin reparo alguno la venta de empresas estatales. Las primeras fueron las telefónica ENTEL y Aerolíneas Argentinas. A estas iniciales ventas que fueron realizadas de manera fraudulenta y desorganizada, le siguieron las de los canales de televisión pública (todos exceptuando ATC), el transporte ferroviario, YPF y el Gas del Estado. Estas últimas privatizaciones llevadas a cabo con el ministro de economía Domingo Cavallo, lograron un mayor grado de organización, aunque acarreando grandes costos indemnizatorios que el estado debía hacerse cargo.
En 1991 es sancionada la ley de convertibilidad, la cual exigía al país respaldar con su moneda el tipo de cambio del dólar, el cual equivalía a un peso argentino. Es decir un peso, un dólar. Con esta medida el gobierno continuaba en su política económica del neoliberalismo, fomentando la inversión extranjera y facilitando la competencia de productos extranjeros contra los de producción nacional. La importación de manufacturas, por productos que antes se realizaban en las fábricas locales, dio como resultado una completa aniquilación de nuestra industria. Llevando a la quiebra a infinidad de empresas y generando el cierre masivo de fábricas. Estas a su misma vez dejando en la calle y sin empleo miles de cientos de argentinos.
Los niveles de desempleo alcanzaban a mediados de los 90 sus picos máximos, llegando al 20%, ayudado además por la fuerte ola de despidos masivos producidos en las empresas públicas privatizadas.
Así es que finalizando el último gobierno menemista, los trabajadores despedidos de sus fábricas, encontrándose desempleados recurren a la creación de Cooperativos de Trabajo con el objetivo de reabrir sus viejos puestos de empleo. Esta medida extrema realizada por los mismos trabajadores fue llevada a cabo en la OFA, quien gracias a la Cooperativa de Trabajo Villa Elisa logra en 1997 volver a sus labores industriales.
Los últimos años del gobierno menemista, finalizan con los descubrimientos de amplios actos de corrupción que habían sido llevados a cabo durante toda la gestión. Poniendo fin las elecciones de 1999 y la asunción de De La Rúa, a la década infame menemista de los noventa.
Ignacio Gordillo Fernández
No hay comentarios:
Publicar un comentario